Dejé de creer en los reyes magos y en papá Noel. Dejé de creer en las doce uvas que cumplirán mis sueños. Dejé de creer en príncipes azules y cuentos de hadas. Dejé de creer en un país multicolor y en el moco verde debajo del puente. Ya no me importa el coche amarillo o ''chispa''. Ya no creo en los deseos con cada pestaña que se me cae. Ya no creo en la buena suerte después de pisar una mierda. Dejé de creer en el monstruo debajo de mi cama. Ya no creo en el hombre del saco ni en el lobo que me comerá. Dejé de creer en los deseos de un diente de león y en la buena suerte del trébol de cuatro hojas. Sí, ya no creo en casi nada, porque la mayoría de las cosas con las que crecemos son falsas, sin embargo, yo sigo esperando los regalos de ''los reyes magos'', sigo pidiendo un deseo por cada uva, sigo soñando con mi príncipe azul y me diseño un precioso cuento de hadas antes de dormir. Sigo inventándome un país multicolor y sigo cantando la canción de moco verde. Aún pego a mis amigos al ver un coche amarillo y soplo pidiendo un deseo con cada pestaña. Todavía si piso una mierda digo que me da buena suerte para no quedar mal y no saco los pies por fuera de la cama ''por si acaso''. Sigo pensando que el hombre del saco es un tremendo pervertido por pasarse por mis sueños cada vez que tengo miedo. Sigo soplando cada diente de león que me encuentro y sonrío con cada trébol de cuatro hojas que veo. Llámame infantil, pero a mi me gusta vivir con estas manías y creencias en las que hace mucho que deje de creer. ~
NEVER STOP DREAMING ♥

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